Barranqueras

COLUMNA EDITORIAL.

Por la Lic. Belén Azcona

20 de noviembre de 2023
EL DÍA QUE LA DERECHA VOLVIÓ AL PODER POR EL VOTO POPULAR

La llegada de la ultra derecha al poder mediante el sistema democrático justo cuando se
cumplen cuarenta años del retorno de la democracia, no será un capítulo menor en la historia
Argentina. No solo por las circunstancias,sino también por la cuota de responsabilidad que tiene
este hecho sobre las líneas del neoperonismo.
Hace pocos días, continuando con un sinfín de mensajes paradójicos en este juego de fechas,
recuerdos, ideales y hechos de hartazgo, me encontraba escribiendo algunas líneas
reflexionando sobre el día de la militancia peronista, celebrado el 17 de noviembre, donde
rememoramos la fuerza de la lealtad y de la convicción genuina de ideales populares, versus el
odio más rancio y violento que tuvo lugar en nuestro país y en nuestra historia política argentina
que se tradujo en proscripción, persecución ideológica, y violencia de Estado que derivó en la
pérdida completa y absoluta de derechos básicos y naturales de todo ser humano, como la de
opinar libremente, agruparse en sectores de representación política y sindical, y el acceso la
libertad de expresión garantizada hasta hoy por la ley de medios públicos y que el recientemente
electo presidente, Javier Milei, ha puesto en discusión su continuidad, a éste como a tantos
derechos más.
Sin embargo, la editorial que pretendo escribir no se trata de un vaticinio negativo de quien ya
fue elegido por la voluntad popular como responsable de los destinos de esta Patria, una Patria
que se ha ocupado paradójicamente de desprestigiar pero que pretende gobernar, porque
considero que llegaron tiempos de introspección y reconstrucción de cara a lo que vendrá, pero
más que nada, para comprender por qué nuevamente, nos encontramos parados en esta
circunstancia que pone como protagonistas a los mismos actores y a las mismas ideas que han
hecho estallar nuestra nación en el año 2001.
La introspección es sin duda indispensable para comprender como llegamos a este escenario.
¿Cuál es la cuota de responsabilidad que tiene la clase política para que el pueblo ponga su cuota
de confianza en su propio verdugo? ¿Cuál es la gravedad de la crisis de representatividad política
por la que estamos atravesando que no hemos podido posicionar un candidato o propuesta
alternativa que pueda captar la esperanza real de un pueblo golpeado?
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La política como herramienta para transformar realidades ha pasado a ser una definición de
libros y no un ejercicio de la realidad. El peronismo ha permitido que se bastardee al movimiento
popular único en el mundo, llenando sus líneas de personajes poco formados en materia política,
que nada entienden y nada sienten al peronismo como tal, y que se han servido de los espacios
de poder a los cuales han llegado mediante el peronismo, y que han gobernado con una
perspectiva completamente individualista y mezquina.
Lo sucedido con el peronismo como movimiento nacional e históricamente una fuerza
representativa del mayor caudal de votos en Argentina, representa un diagnóstico que se repite
en cada distrito provincial y municipal de una nación cada vez menos comprometida con la
realidad de la comunidad sino cada vez más sumida en la idea del “sálvese quien pueda”. Y lejos
de cargar culpas contra el pueblo que, como dijo Perón, “nunca se equivoca”, sí creo que es
indispensable ponerle nombre y apellido a cada uno de los personajes que han sido excelentes
paracaidistas y que dentro de este movimiento político sólo se han ocupado de servir sus propios
intereses, desprestigiando una fuerza política que históricamente le ha dado dignidad al
trabajador, a la mujer, y a los niños. Es indispensable ponerle nombre y apellido porque si no lo
hacemos, en diez años o quizás menos, sean los mismos que se golpeen el pecho
autodefiniéndose como los primeros patriotas, cuando lo único que han hecho fue rifar un
espacio político que siempre ha sido la esperanza de la clase trabajadora, y han desprestigiado
a un movimiento que todavía sobrevive porque somos muchos los que aún pensamos, sentimos
y respiramos la convicción peronista, esa misma que hizo a la Argentina ejemplo del mundo y
que generó el odio inclaudicable de la derecha que esta vez no necesitó de un golpe de facto
para volver al poder, sino que lo hizo mediante el voto soberano de los ciudadanos y ciudadanas.
¡Vaya desilusión deben tener con nuestra fuerza política que el mismo pueblo terminó eligiendo
en las urnas a quienes lo han reprimido y quitado derechos!
Evidentemente el hartazgo de nuestro pueblo con una política en permanente deficiencia en
materia de solucionar cuestiones básicas de la humanidad como el salario y su poder adquisitivo,
lo que deriva en la dignidad del trabajador, han desembocado en esta situación de calamidad
con un presidente liberal que no oculta ni ocultó sus intenciones de desbaratar cada una de las
conquistas sociales y económicas que hemos tenido, como el primer anuncio de este lunes,
paradójicamente en el día de la soberanía nacional, anunciando la privatización de medios
públicos y de la petrolera de bandera YPF.
La introspección debe ser una tarea obligatoria por parte de cada uno de los militantes
peronistas, y aún más por quienes ocupan o han ocupado espacios de poder llegando de la mano
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del peronismo. Un peronismo que los asesores modernos (no por instruidos sino por ser
cercanos al poder) han recomendado ocultar, promoviendo el vaciamiento de ideas colectivas
y generando que casi por vergüenza, se elimine la mención a la idea de convicción y doctrina,
haciendo de esas palabras un mensaje negativo en sí mismo por el marco mental que le han
construido. Con ese estado de situación, era de esperarse que penetran profundamente las
ideas de libertad como la promesa a una realidad que, implícitamente, afirman no es libre. Lo
que el pueblo no sabe es que la libertad de la que hablan y la que han votado no es la de las
personas, sino la de los mercados. Esos mercados que especulan y se enriquecen a costilla de
las necesidades del pueblo trabajador.
La cocina política donde la rosca se hace de espaldas al pueblo y de espaldas de los militantes
también, debe terminar. Sabemos bien que la política se da con base a los acuerdos
circunstanciales, desde una filosofía utilitarista del recurso humano y la persuasión que ellos
representen. Entendemos que son mecanismos de alianzas que históricamente han sido útiles
no sólo en un contexto de disputa electoral sino que también han sido claves para garantizar la
gobernabilidad. No obstante, a quienes se ha dejado afuera de la discusión y no podemos
permitir que eso continúe es al pueblo trabajador representado mediante sus gremios, y a los
militantes que son quienes le ponen el cuerpo y el alma a la defensa de un proyecto político que,
en estos últimos tiempos, también se ha olvidado de ellos.
La dignidad humana no se negocia, aunque la voluntad popular haya puesto en jaque gran parte
de los derechos que la garantizaban. Sin embargo, repito que no pretendo juzgar al electorado
por su elección sino más bien los invito a pensar y repensar el motivo y las responsabilidades
que existen que han llevado a nuestro pueblo desesperanzado a votar a quienes, ya anticiparon,
tirarán de la guillotina, o mejor dicho, usarán la motosierra y la tiranía como herramientas de
poder.
Han transcurrido apenas 24hs de una contienda electoral que permitió a la gente hablar
mediante las urnas y celebro que el sistema democrático haya sido nuevamente la herramienta
de comunicación de más de 40 millones de argentinos y argentinas. No obstante, los resultados
obtenidos nos ubican como clase trabajadora en una posición desfavorable, y nos obliga a
mantener una guardia permanente para poder defender cada uno de los derechos que nos
pretendan avasallar. Nuevamente, la memoria como elemento clave de identidad y coherencia,
se vuelve indispensable: comprender que la alianza política realizada el 23 de octubre entre La
Libertad Avanza y el PRO no ha sido pura y exclusivamente electoral, sino más bien estratégica
de cara a los próximos ocho años de nuestro país, permitiendo que vuelva a la escena política y
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con gran poder Mauricio Macri, quien fue el responsable de tomar la deuda más grande en la
historia del país y también en la historia del FMI, deuda que aún estamos pagando y que nos ha
representado no ser completamente soberanos en materia política y económica. La memoria,
como elemento clave para comprender que el peronismo es el único movimiento político capaz
de generar expectativas de representatividad de una sociedad hastiada. Por tanto, la
reorganización del movimiento es fundamental para estar preparados para resistir, y volver a
florecer, como lo hemos hecho antes y como lo haremos tantas veces sean necesarias.

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