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Cómo es Obi-Wan Kenobi, la serie de Star Wars que estrenó por Disney+

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Para nostálgicos sólo hay unos minutos en el primer capítulo de Obi-Wan Kenobi, la serie de Star Wars que Disney+ estrenó hoy viernes 27 de mayo, adelantando el horario de sus dos primeros episodios. Porque hay un racconto, en el que Ewan McGregor aparece muy joven, y con él, varios personajes emblemáticos de la segunda trilogía (o sea, los Episodios I, II y III de la saga creada por George Lucas).Y después, saltamos al presente, que está entre las películas La venganza de los Sith y la Star Wars original.¿Hay stormtroopers? Hay stormtroopers. ¿Hay Siths? Hay Siths. ¿Está Luke, está Darth Vader?

Ewan McGregor como Obi-Wan Kenobi, «más viejo y maltratado», le dice un personaje. Fotos Lucasfilm/Disney

Tiempo al tiempo.Por de pronto, la serie arranca diez años después del final de Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith (2005). Y mucho ha cambiado en esa década: sabemos que la Orden del Jedi fue destruida por la Orden 66. Anakin Skywalker se convirtió en Darth Vader, y siendo el Lord Sith creó a los Inquisidores, muchos de ellos Jedis que se dieron vuelta.¿Y dónde están Kenobi?

Kenobi manejaba un perfil bajo, hasta que debe desenterrar su sable láser.

Obi-Wan Kenobi, que hizo tantas promesas y parece que pocas ha podido cumplir -a Padmé (Natalie Portman), a Qui-Gon (Liam Neeson)- está con barba faenando una especie de ballena. Es un trabajador más, que recibe media paga, es obediente, callado.¿Esto es un Jedi?Es que Obi-Wan ha decido mantener un perfil bajo. Está escondido en Tatooine -Tatooine siempre estuvo, está y estará allí, en el corazón de los fans de Star Wars-, cuidando, o vigilando y observando desde lejos a Luke Skywalker, que es un niño de 10 años, que vive en una granja en pleno desierto, con Owen (Joel Edgerton).

Un Inquisidor y los stormtroopers: mucho neón y acción en cuentagotas.

Dentro de las pocas escenas de acción que se ven en los dos primeros capítulos -duran 55 y 41 minutos-, la que lleva las armas y es más mala que el guion de La amenaza fantasma es una Inquisidora, Reva o la tercera hermana (Moses Ingram), que está obsesionada con encontrar a Kenobi. Se ve que tiene algo pendiente. Nada hay de complejo en Obi-Wan Kenobi, ni en la serie ni en el personaje. Y cuando empezamos a inquietarnos en el sillón del living -porque los malos recuerdos de la segunda trilogía, que en cuanto tiempos cronológicos sucedía antes que la primera Star Wars estrenada en cines, sí, han hecho mucho daño a los fans-, termina el primer capítulo.

El Gran Inquisidor, que está detrás de la huella de Kenobi.

No es la idea spoilear demasiado, pero saltéense este párrafo si quieren llegar sin saber nada a ver el primer episodio: la princesa Leia, que obviamente también tiene 10 años, es más protagonista que Luke, la raptan como cebo para atrapar a Kenobi, que acude al llamado de Bail Organa, el senador “padre” de Leia (Jimmy Smits), pidiéndole “una última batalla”.Una.

Obi-Wan aparece en Tatooine, vigilando -de lejos- al niño Luke Skywalker.

Obi-Wan está, como le dice un personaje, “un poco viejo y maltratado”. Para él, ”la guerra terminó. Y perdimos… La época de los Jedi terminó”.Que le avisen que no, porque -tampoco con tanta acción-, el segundo episodio lo verá más activo. Para algo desenterró su sable láser.Las comparaciones de Obi-Wan Kenobi con The Mandalorian y El libro de Boba Fett son tan lógicas como indispensables. Son las tres series derivadas del universo de Star Wars, y si The Mandalorian se ha ganado el corazón de los fanáticos, con sus episodios cortos, pero potentes, y a fuerza de la relación entre el protagonista y Grogu, el Baby Yoda, la segunda no tuvo el mismo efecto. Y Obi-Wan Kenobi aparenta desandar un camino demasiado tranquilo para lo que los amantes de los Jedi estamos acostumbrados.

Reva o la tercera hermana (Moses Ingram), una cazadora de jedis… como eran los Blade Runners.

El problema es el guion más que la puesta de cámara de la directora Deborah Chow (que dirigió dos capítulos de The Mandalorian). No pasa mucho, y lo que pasa es previsible. OK, venimos de estar bombardeados de multiversos y complejidades narrativas y esta serie, como se plantea en sus primeros episodios, resulta más simple, más básica y comprensible hasta para los espectadores más chicos.¿Qué falta un malvado más carismático? Esperemos al miércoles cuando, semana tras semana, se estrenen los cuatro episodios que faltan, y ahí veremos.

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